Además del estrés, otra de las razones por las que ganamos peso con los años es que a partir de los 30, nuestro cuerpo empieza a perder entre el 2% a 5% de  masa muscular. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el tejido graso. En resumen, perdemos músculo y ganamos grasa.

Finalmente, las hormonas juegan un rol fundamental en el control de nuestro peso: la hormona tiroidea disminuye notablemente haciendo que el metabolismo se vuelva más lento, los estrógenos y la progesterona hacen lo mismo, por lo que el colesterol que antes se usaba para producir ambas hormonas, ahora se acumulan en el abdomen y las caderas.

Aunque parezca inevitable subir de peso con la edad, esto no es del todo cierto. Desde ahora podemos evitar estos cambios corporales mejorando nuestros estilos de vida: comiendo saludable, ejercitándose, durmiendo mejor y controlando el estrés.

 

Fuentes:

  • Pavón de Paz I,  Alameda Hernando C, Olivar Roldán J. Obesidad y Menopausia. Nutr. Hosp. vol.21 no.6 Madrid nov./dic. 2006.
  • Gómez-Cabello A, Vicente Rodríguez G, Vila-Maldonado S, Casajús JA,  Ara I. Envejecimiento y composición corporal: la obesidad sarcopénica en España.Nutr. Hosp. vol.27 no.1 Madrid ene./feb. 2012

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