Este mineral es necesario para el buen funcionamiento del corazón y los nervios, el mantenimiento de la masa muscular y la coagulación de la sangre. Por otro lado, su deficiencia contribuye principalmente al desarrollo de la osteoporosis y otras patologías graves como calambres, dolor en las articulaciones, un ritmo cardiaco anormal, deterioro cerebral y convulsiones.

Estos problemas surgen porque con los años nuestro cuerpo disminuye la absorción de este mineral. De hecho, la ausencia de estrógenos en la mujer postmenopáusica genera una pérdida de aproximadamente un 15% de su masa ósea, y la falta de actividad física en personas mayores de 50 años es responsable de un 6% de la pérdida de calcio en los huesos.

Para evitar este tipo de deficiencias, lo mejor es aumentar la ingesta de calcio en nuestra dieta. Consume productos lácteos como queso, leche o yogurt; frutos secos como almendras, nueces, avellanas; pescados grasos, legumbres y vegetales verdes oscuros.  Y recuerda incrementar la actividad física para favorecer la absorción de calcio en tu cuerpo.

 

Fuente:

  • Casals Sáncheza JL, Panero Hidalgob P, Moreno Martínezc F, Fernández Jiméneza MJ. Necesidades de calcio y vitamina D en ancianos con osteoporosis. SEMERGEN. 2006;32(2):63-7

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